Israel
Soy Karina, nueva inmigrante desde Marzo de 2022 en Israel. Quisiera contar brevemente como fue mi decisión de hacer aliyah .Hace algunos años mi hermano, junto con su esposa, decidieron perseguir sus sueños de «Regresar a la Tierra Prometida (Israel)» y comenzar una nueva vida y, como resultado, tengo la fortuna de decir que hoy tengo 3 maravillosas sobrinas. Ellas son mi tesoro más preciado, su cariño y su amor incondicional me llenan el alma. Mi hermano siempre me contaba lo maravilloso que era para él vivir en Israel, la tranquilidad que ellos sienten y los felices que son. Es por ello que, en el año 2020, junto con mi mamá, comenzamos con el proceso de Aliyah.
No puedo decir que cambiar de país, aprender un idioma nuevo y adaptarse a una nueva cultura sea una tarea fácil o una decisión tomada al azar, pero uno de los motivos que me dio la valentía de realizar un cambio tan grande, fue que no quería seguir estando lejos de mi familia, y sinceramente siempre sentí a Israel como mi hogar.
Hace tiempo leí un texto que me encantó y me hizo pensar mucho, y una frase que me llamó especialmente la atención fue: “El que no arriesga no… nada. Ni gana ni pierde. Ni sufre ni ama. ¿Y si las cosas más bonitas aún no las hemos visto? … Porque vida solo hay una, y hay que vivirla como la soñamos” …
Hoy, me siento feliz de poder estar en Israel cumpliendo mi sueño, aprendiendo el idioma hebreo y agradecida a la vida por poder compartir un pedazo de mi corazón con ustedes, que es el amor por la cocina y por llevar alegría y felicidad a los hogares.
No se trata solo del placer de comer algo rico, sino de disfrutar de los pequeños placeres de la vida.
Los comienzos
Soy Karina, nacida en Argentina y me gustaría contarte un poco como fueron mis comienzos en esta hermosa profesión.
Mi gusto por la cocina se lo debo a mi abuela, oriunda de la isla de Rodas, en Grecia, que por motivos de la segunda guerra mundial tuvo que abandonar su país de origen junto con su familia y refugiarse en Argentina. Con ella pasaba mucho tiempo cuando era niña y era quien se encargaba de preparar la comida para todas las fiestas judías, por lo que la cocina era su espacio favorito. De la mano de ella aprendí a cocinar comidas típicas griegas, judías, pero lo que más me gustaba era cuando cocinaba diversos platillos y dulces árabes. Todo ese mundo me daba mucha paz!!!
Pasaron los años… y en el 2004, me fui a vivir a México donde comencé mis estudios de Licenciatura en administración de empresas y también un posgrado en Habilidades Directivas, ya que desde siempre me gustaron los números! pero nunca abandoné la cocina. En los años en los que viví allí, aprendí muchas recetas de comida mexicana, cocinaba siempre para mi familia y amigos. Fueron años maravillosos y una experiencia inolvidable.
En el año 2011, regresé a vivir nuevamente a la Argentina con nuevos sueños y proyectos, comencé a trabajar en multinacionales, pymes y en varias empresas, pero siempre con la sensación de que algo me faltaba, no sentía esa pasión de levantarte todos los días motivada por el trabajo que realizaba. Pasaron los años y fue en el 2014 cuando retomé las clases de cocina y postres árabes de la mano de un gran cocinero, Nelson Wejkin, en la comunidad judío argentina, con quien me quedaba hablando por horas de comida y de todos los lugares que él había recorrido cocinando, países como Israel entre otros… y nunca olvidare ese día en que me dijo “vos tenes buena mano para la cocina, no deberías desperdiciarlo”. Fue en ese entonces que decidí estudiar la pata que me faltaba, la pastelería.
Empezó como un hobbie y, con el correr de los años, termino siendo mi profesión. Sentí que había encontrado la pasión por lo que hacía y tenía la habilidad en las manos, pero lo que más me hacía feliz era poder compartir esos dulces momentos junto con mis amigos y familiares. Pero no conforme con eso, ese mismo año decidí comenzar a estudiar decoración de tortas, realizar diversos cursos de chocolatería y bombonería y, entre otras cosas, empecé a vender del boca en boca y luego por redes sociales, pero sin abandonar mi trabajo fijo como administradora de empresas.
Desde el año 2016 hasta la actualidad, me sigo perfeccionando y certificando en diferentes materias de pastelería, decoración de tortas y también empecé la etapa de manualidades, como realizar muñecos y adornos. Creo que nunca me había sentido tan feliz, así que tenía que tomar una decisión importante en mi vida: seguir en mi zona de confort trabajando como Analista de Control de Gestión y presupuesto o comenzar con mi propio emprendimiento, que es lo que me saca una sonrisa cada día al despertar!
En Octubre del 2017, decido finalmente renunciar a mi trabajo como Analista y empezar con este maravilloso emprendimiento llamado “Suspiros Patisserie”. Todos los días encuentro nuevas recetas, busco nuevos ingredientes, investigo, me divierto… podría pasarme todo el día leyendo libros de pastelería. Ese deseo por compartir algo rico, de expresar sensaciones y emociones a través de una creación culinaria, es lo que me motiva al placer de innovar.
Suspiros Patisserie ama los dulces momentos compartidos. Siempre listos para llevar cosas dulces al evento que elijas.